
Breve historia de la cartonería tradicional mexicana
Los juguetes y las fiestas de carnaval

La quema de Judas

Para la Semana Santa tenemos la quema de judas ya documentada en el medioevo europeo y que cruzó el Atlántico en los barcos portugueses y españoles. La tradición se enriqueció con el surgimiento de la cartonería pues hasta entonces los muñecos eran de trapo o de paja. Cuando se abrieron las primeras fábricas de papel y de cartón en México, los artesanos de Celaya (Guanajuato) y de la Ciudad de México, utilizaron el nuevo material para fabricar, además de los juguetes, los judas: enormes figuras policromadas de cartón y de estructura de carrizo que eran dotados de cohetes de pólvora para ser quemados el Sábado de Gloria. Sus brazos y piernas son generalmente articulados, de manera que se mueven al ir estallando poco a poco los cohetes en ristra, generando un hermoso, sonoro y humeante, espectáculo.

Los judas simbolizan la traición de los pecadores y son representados como demonios y actualmente -y con mayor entusiasmo- como personajes populares y modernos villanos de la cotidianidad, entre los que siempre destacan los políticos, los empresarios y los gobernantes de turno. Antiguamente en la ciudad de México, en lo que ahora se conoce como Centro Histórico, se quemaban numerosos judas. Al ser un barrio dedicado al comercio, los diferentes comerciantes encargaban la elaboración de un judas al que le ataban diversos productos de acuerdo al género que vendían: panes, embutidos o golosinas. La quema del judas se convertía así en una fiesta en la que los espectadores perseguían y peleaban el premio que lanzaban los judas al quemarse. Actualmente la quema de judas ha ido decayendo debido a su prohibición por motivos de seguridad. Sólo se sigue permitiendo en zonas acotadas y en donde la tradición ha resistido los embates de la modernidad y de la prohibición.

Diego Rivera fue muy aficionado a los judas, para él eran una expresión pura de la escultura y representaban la máxima expresión de la cultura popular. Esta cualidad efímera y casual, significaba lo más espontáneo, y para él, la esencia del espíritu mexicano. Rivera los coleccionaba y también diseñaba sus propios judas, que encargaba a la gran artista cartonera Carmen Caballero y que aún se conservan en el estudio del pintor. Carmen Caballero era considerada por Rivera como una artista de enorme talento, consideraba que lo que se llama arte popular es en realidad arte verdadero, …»hecho por la gente del pueblo para el pueblo, sin injertos ni sofisticaciones y que va mucho más allá en el camino que intentan los pintores de escuela y galería…». Diego Rivera inmortalizó en varios de sus cuadros, a estas fantásticas figuras, esqueletos con piernas y brazos articulados, que crearon toda una tendencia de lo que actualmente se conserva como tradición popular.

Calaveras y esqueletos

Piñatas y nacimientos
Pedro Linares, el padre de los alebrijes

Don Pedro Linares, cariñosamente llamado Don Chano, nació en en la ciudad de México en 1906 en el seno de una familia de cartoneros. Cuando tenía 30 años estuvo muy enfermo y tuvo un sueño en el que había un bosque que de pronto se convirtió en un lugar extraño en el que habitaban seres fantásticos y animales imposibles, que gritaban: ¡Alebrijes! ¡Alebrijes! Contaba que el sonido era tan insoportable que no se veía capaz de permanecer por más tiempo en aquel lugar. Le dio un terrible dolor de cabeza y corrió por un camino de piedras en donde un hombre caminaba. Pidió al hombre ayuda para salir de allí. El hombre le dijo que él no debería estar todavía en ese lugar y que tenía que caminar un poco y a unos cuantos metros, encontraría una salida. Corrió y corrió hasta estar frente a una ventana estrecha, entonces, pasó por esa ventana y en ese momento despertó.

Iyari Cartonería
Mi trabajo, Iyari Cartonería, se inspira en la cartonería tradicional mexicana. Soy una gran amante del arte popular y de las tradiciones de mi país y esas son las fuentes de las que bebo para crear mis piezas. Desde las celebraciones por el Día de Muertos, los juguetes hechos a mano, los judas, las muñecas cuarteronas y los caballitos de cartón, hasta la lucha libre con su gran diversidad de luchadores enmascarados.